martes, 30 de agosto de 2011
Empresario - Emprendedor
Que no, que no, que un empresario y un emprendedor no son lo mismo. No necesariamente.
Un empresario tiene un negocio, una industria, una empresa. Un emprendedor es quien acomete o comienza con resolución acciones que conllevan dificultades o riesgo. Ni tiene por qué ser imprescindiblemente un negocio, ni implica que los lleven a término. Un emprendedor puede ser un catalizador que provoque una reacción de la que posteriormente no forme parte, un generador. Pueden coincidir, quizá los mejores empresarios son los que a la vez son emprendedores. Pero que no digan que quieren fomentar a los emprendedores, lo que quieren son empresarios.
lunes, 22 de agosto de 2011
Una cosa lleva a la otra
He empezado a buscar una cosa, no la he encontrado, y me he dicho por enésima vez que no puedo vivir en este desorden, que no puedo confiar ya tanto en la memoria que acude en mi auxilio recordando dónde puse algo cuando lo necesito. Será la edad, que arrincona los recuerdos utilitarios y me deja las batallitas inútiles, pues antes podía decir sin faltar a la verdad que no era desorden, que era mi orden particular, porque yo sabía dónde estaban las cosas.
Y he empezado a ordenar. Empezado, sólo, en este traslado de cosas de un lado a otro para crear guettos de cosas afines, tirando algunas que habían quedado inservibles. He descubierto algunas cosas sorprendentes, como una ristra de botes de champú de alguna oferta de compra 301 y paga sólo 299 con los que debería tener hasta que me quede sin pelo. O que tengo suficientes cables de cachivaches electrónicos como para llevar electricidad a la Antártida, por lo menos.
Y he descubierto, también, que el orden ocupa más que el caos, porque, a pesar de todo y aún teniendo en cuenta que no he acabado de ordenar, el espacio ocupado sigue siendo el mismo.
Espero continuar con este ataque de orden y limpieza extremo. Entre otras cosas, para encontrar lo que buscaba que ya no recuerdo qué era, y porque así no tengo excusas para no invitar a E a casa, y ver qué sucede.
Y he empezado a ordenar. Empezado, sólo, en este traslado de cosas de un lado a otro para crear guettos de cosas afines, tirando algunas que habían quedado inservibles. He descubierto algunas cosas sorprendentes, como una ristra de botes de champú de alguna oferta de compra 301 y paga sólo 299 con los que debería tener hasta que me quede sin pelo. O que tengo suficientes cables de cachivaches electrónicos como para llevar electricidad a la Antártida, por lo menos.
Y he descubierto, también, que el orden ocupa más que el caos, porque, a pesar de todo y aún teniendo en cuenta que no he acabado de ordenar, el espacio ocupado sigue siendo el mismo.
Espero continuar con este ataque de orden y limpieza extremo. Entre otras cosas, para encontrar lo que buscaba que ya no recuerdo qué era, y porque así no tengo excusas para no invitar a E a casa, y ver qué sucede.
domingo, 21 de agosto de 2011
La Iglesia mató a la religión católica
Tomando como punto de partida que no se fueran a repetir errores del pasado, haciendo tabla rasa como muestra de buena voluntad de cuestiones como el encubrimiento de pederastas o la colaboración con dictaduras, por poner dos ejemplos, podría comprometerme a dar testimonio de mi fe y a vivirla de manera pública, si la tuviera; podría intentar abandonar los placeres hedonistas, como otras muchas veces lo he hecho en nombre de la salud, en nombre de Cristo; podría llegar a aceptar que Dios realmente tiene un plan; pero lo que no podría llegar a hacer es traicionarme hasta el punto de renunciar a tener un pensamiento propio.
domingo, 29 de mayo de 2011
Excusas válidas
El fútbol, que gane o pierda nuestro equipo. Un comentario sobre una película que sé que te gustaría ver. Tropezar con un libro que me comentaste que no podías dejar de leer. Encontrarme con un amigo común. Un anuncio de ropa que te sentaría genial. Publicidad de un viaje que me hubiera gustado hacer juntos. Pasar por el café en el que quedábamos a veces. Un mail. Viejas fotos.
Y, sin venir a cuento, te recuerdo.
Y, sin venir a cuento, te recuerdo.
sábado, 14 de mayo de 2011
Previsión
Hay que estar preparado para cualquier eventualidad, incluso para que no sucedan. Pero es laborioso y a veces te lleva a pensar que quizá la posibilidad del éxito no valga la pena el esfuerzo. Esperar lo mejor y prepararse para lo peor puede ser demasiado complicado así que, tras algunas tentativas descorazonadoras, te limitas a esperar lo peor y hacer lo que buenamente puedas para salvar los trastos.
Si un plan parece demasiado bueno para ser cierto, posiblemente no lo sea.
Vale, vuelvo a ver la copa medio vacía. Prometo no tardar en vaciarla del todo...
Si un plan parece demasiado bueno para ser cierto, posiblemente no lo sea.
Vale, vuelvo a ver la copa medio vacía. Prometo no tardar en vaciarla del todo...
Satélites
Te observo a la distancia cómo avanzas y juego a mantener tu paso, sin acercarme, sin alejarme. Decides, te arriesgas, evolucionas, aciertes o no. Cambias, sin tener en cuenta que me haces cambiar en tu estela. Te miro, como se mira a través de la ventana, como se observa la actividad en la platina del microscopio. No critico, no evalúo. Observo pasivamente cómo actúas de catalizador, viviendo por poderes. Y te sigo.
Pero a veces me recorre en un escalofrío el impulso de saltar al otro lado del espejo, de pararte y que tengas que ser tú quien me siga a dónde yo decida lanzar los dados, o perderte, gane o pierda. Respirar autónomamente. Aunque no sé siquiera si percibirías que ya no sigo siendo tu satélite.
Y mientras tanto, espero y pasa el tiempo y muero poco a poco.
Pero a veces me recorre en un escalofrío el impulso de saltar al otro lado del espejo, de pararte y que tengas que ser tú quien me siga a dónde yo decida lanzar los dados, o perderte, gane o pierda. Respirar autónomamente. Aunque no sé siquiera si percibirías que ya no sigo siendo tu satélite.
Y mientras tanto, espero y pasa el tiempo y muero poco a poco.
domingo, 17 de abril de 2011
Optimismo
Optimismo: Propensión a ver y juzgar las cosas en su versión más favorable.
Teóricamente está derivado de óptimo, lo mejor, tan sumamente bueno que no puede ser mejor. Aunque también podría ser la óptica de uno mismo, pero suena un poco egocentrista y ombliguero, el optimismismo, a no ser que se refiera a cómo ves las cosas, y que decides que sea positivo, medio lleno. Si es lleno entero, igual pasas de positivo a iluminado, porque normalmente las demás personas no tienen una óptica optimista de los que no son de la misma manera de ver las cosas.
Incluyo ponencia de Emilio Duró sobre optimismo y motivación: http://youtu.be/zK4sB_rWhF8
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